Sugerencias prácticas y meditativas para antes, durante y después de la tormenta

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Todos hemos sentido la incertidumbre y vulnerabilidad ante un huracán o tormenta en nuestra vida. Sin embargo hay una serie de medidas mentales y emocionales que debemos tomar para cuidarnos de mantener la tranquilidad y el sosiego antes, durante y después de la tormenta.

1- El ser humano está codificado para sobrevivir esta y otro tipo de situación peligrosa. Podemos comenzar por afirmar en nuestro interior:

Confío en mi naturaleza interior
Confío en la naturaleza externa
Confío en la naturaleza divina

Una de las prácticas de mindfulness más útiles es ante la sensación de una emoción fuerte mantenerte atento a lo que está ocurriendo en tu interior. Permitir que el pensamiento-emoción tenga su tiempo. Respirar y al sentir que concluye continuar y actuar desde un espacio de confianza.

2- La preparación es esencial y estar con otras personas, especialmente la familia, puede brindarnos un gran sentido de alivio y apoyo. Estas situaciones pueden transformarse en una oportunidad de unirnos. Compartir artículos para manejar la tormenta y así reconsiderar en nuestra vida la importancia de los demás para mi supervivencia. 

3- Mantente informado de fuentes confiables pero no alarmistas. Los boletines del National Weather Service tiene unos horarios específico. Todo lo que se asume entre un boletín y otro son conjeturas y especulaciones. Recuerda que estos fenómenos son muy impredecibles y que algunos medios utilizan esta información para mantenerte excesivamente atento a lo que están diciendo. Recomiendo weather.com y mantenerte bien pendiente a sus boletines según el horario del NWS.

Es sumamente importante mantener a los niños tranquilos y afirmarles amorosamente que todo estará bien. Apartarlos de los medios noticiosos alarmistas y solo darle la información que ellos pueden manejar. Contesta sus preguntas y bríndales el amor que les ayudará a sentirse en paz.

Anoche, mientras observábamos la luna y las nubes que rápidamente pasaban hacia el Oeste, percibimos tanta luz y tanta hermosura que fue una noche mágica. Hasta nos inventamos una nueva palabra, la noche estuvo especta-lunar. 

4- Utiliza el tiempo libre para meditar, descansar la mente y meditar. Tenemos unos periodos de espera durante estos eventos. Permite que tu mente descanse y encuentre un espacio para reconocer la maravilla de que estamos vivos en esta existencia.  

San Ignacio de Loyola, uno de los escritores espirituales muy conocido, nos invitaba siempre a realizar la contemplación de la naturaleza como parte de un sendero de desarrollo interior en los ejercicios ignacianos. En estos se contemplan los pequeños o grandes cambios que van ocurriendo y se observan con atención. Esto nos hace consciente de las maravillas de la naturaleza

Anoche, mientras observábamos la luna y las nubes que rápidamente pasaban hacia el Oeste, percibimos tanta luz y tanta hermosura que fue una noche mágica. Hasta nos inventamos una nueva palabra, la noche estuvo especta-lunar. 

5- Aprende y educa, los huracanes son un gran evento natural. Son parte de un equilibrio natural indispensable para la naturaleza. En ese contexto podemos estudiar su desarrollo, sus características, sus coordenadas y así su aportación al ecosistema. Si tienes niños pequeños esta es una gran oportunidad para integrar una gran cantidad de materias como las ciencias y las matemáticas al proceso.

6- Apreciemos los recursos y démosle un buen uso. Es un gran momento para apreciar el agua, el servicio de luz eléctrica mientras dure y los alimentos que tenemos almacenados. Recuerda mantener tus equipos cargando hasta que se vaya el servicio eléctrico para que estés más preparado.

7- Ayúdate y busca a quien ayudar. Hay muchas personas que necesitan unas palabras de aliento. Bríndales ese apoyo y tranquilidad, ofréceles un vaso de agua o una tacita de té, este es un momento para compartir y apoyarnos.

Quién vive para servir, sirve para vivir.